miércoles, 8 de abril de 2009

La mejor elección antes de decidirse parte I:

Algunos puntos importantes antes de decidir la compra de un armario o conservador de vinos.
Vibraciones: El armario deberá tener un bajo nivel de vibraciones y ruidos, pues el vino sufriría considerablemente. Materiales: Evite los revestimientos interiores de plástico que pueden producir olores no aptos para el vino. El interior no debe oler a nada. Asegúrese de que el armario disfruta de un buen aislante (poliuretano no expandido, inodoro), como mínimo de seis centímetros. Si elegimos la puerta de cristal, aunque recomendamos que sea opaca, preguntaremos si dispone de anti radiaciones ultravioleta para preservar el vino. Puede ser de doble o incluso cuádruple cristal. Un truco para saber cuantas láminas de cristal tiene consiste en encender un mechero, cerca del cristal, y observar cuantas llamas se reflejan. Temperatura y humedad: Deberán incluir indicadores de humedad y temperatura en el interior. Circulación de aire. Eviten aquellos que utilicen aire externo, que pueda estar viciado, sobre todo en los restaurantes. Muchas veces los filtros de carbono que incorporan los armarios se saturan y dejan de cumplir su función. 
Capacidad: Podemos encontrar armarios con capacidades que van desde las 40 hasta 300 botellas o más. Preste atención al número exacto de botellas que se pueden introducir tanto con bandejas como sin ellas. Con las bandejas incorporadas, el espacio se reduce considerablemente, rompiendo nuestras previsiones. Bandejas: Observaremos si presentan alguna inclinación no recomendable ya que la mejor postura de almacenamiento es horizontal o, si acaso, un 5% para mantener empapado el corcho, prestando especial atención a si la burbuja se dibuja en el hombro de la botella. Además, en caso de contener depósitos, por efecto de la gravedad, estos se situarían cercanos a la base y no en la panza, facilitando así su decantación natural. Mantenimiento: No se olviden de preguntar por el coste de su mantenimiento (relleno del gas, filtros, etc), ya que, muchas veces, un armario que en apariencia resulta económico, con el tiempo nos puede salir caro.

Confirmado. Con queso, nunca grandes tintos!:

Ya hay pruebas científicas. Si tiene un vino malo del que quiera librarse, organice una fiesta de vino y queso. Pero no saque las botellas buenas, porque un reciente estudio demuestra que el acompañamiento preferido de los aficionados enmascara el complejo gusto del vino. 

Desde el sutil emmental hasta la mozzarella, pasando por el ácido gorgonzola, el queso reduce el sabor de los taninos y los aromas afrutados y de roble del vino tinto, según las pruebas realizadas con un grupo de catadores. "Cuando se toma queso a la vez, todos esos sabores se enmascaran un poco", declaró Hildegarde Heymann, del departamento de Viticultura y Enología de la Universidad de California en Davis. 

Los investigadores pidieron a un grupo de catadores que evaluaran tipos caros y baratos de cuatro vinos tintos, y que los puntuaran a partir de aromas característicos como roble, chocolate, frutos secos, hongos y taninos. Después, debían valorar los mismos vinos tras probar toda una gama de quesos entre los que había emmental, gruyère, cheddar, stilton y gorgonzola. Después de que los catadores probaran los quesos, los pinot noir, syrah y cabernet sauvignon perdieron sabor. Los fuertes sabores del gorgonzola y del stilton tuvieron los efectos más llamativos, pero incluso los más suaves provocaron un cambio evidente. 

El queso sólo potenció el aroma mantecoso de algunos tintos, tal vez porque el diacetilo, la molécula que lo causa, se encuentra en ambos. Los científicos opinan que las proteínas del queso pueden envolver los componentes responsables del sabor en el vino y provocar que sean más difíciles de percibir, aunque añaden que el problema puede deberse, simplemente, a que la boca queda cubierta con una fina capa de grasa que inhibe el sentido del gusto.
"No creo que esto signifique que no se deba tomar queso con el vino; significa que se debe tomar el queso que más apetezca. Todos tienen el mismo efecto, de modo que es preferible tomar el que más guste", afirmó la profesora Heymann. 
Malcolm Gluck, experto en vinos británico, dijo que la combinación de queso y vino se ha convertido en un cliché de tal calibre que muchas personas piensan que el queso va bien con cualquier tinto: "La combinación de queso y vino no es tan fácil como se cree. 

Hay que tener mucho cuidado, porque algunas mezclas son desastrosas. Uno de esos sorprendentemente aromáticos quesos de Alsacia, que huelen como las botas de un futbolista tras un partido, va bien con un gewürztraminer. Y un cheddar muy curado combina a las mil maravillas con un juguetón y joven cabernet sauvignon". 

La investigación, sobre la que se ha informado el 19 de enero en la revista 'New Scientist', aparecerá en marzo en el 'American Journal of Enology and Viticulture'. Fuente: elmundovino.com

Pepas de uvas y mostos para cosmetología

Un negocio que está dando resultados económicos es la utilización de pepas de uva y mostos para la elaboración de cremas y productos de cosmetología. 

Así lo entendieron el Kaua Club & Spa del Park Hyatt Mendoza y Cavas Wine Lodge. En el caso de Kaua, se desarrollaron líneas de productos cosméticos con ingredientes a base de uva y vino. Mientras que en Cavas usted puede emborracharse en un baño de Malbec.
Fuente: losandes.com.ar

Pollo relleno

Ingredientes: 1 pollo entero. 2 chorizos. 2 dientes de ajo. 1 cebolla. Perejil. 1 pimiento verde. 1 vaso de agua. 1 vaso de vino blanco . 1 vaso de aceite de oliva. Un buen racimo de uvas. Sal y pimienta.
Procedimiento: Limpiar bien el pollo por dentro y lo salpimentar. Con la cebolla, el ajo, el perejil y el pimiento verde muy picado, hacer un sofrito al que se añaden los chorizos desmenuzados cuando éste se haya hecho. A continuación rellenar el pollo con el sofrito y una media docena de uvas y cerrar la parte trasera de éste.