Si el Merlot marroquí parecía hasta hace poco una excentricidad, basta hojear rápidamente un mapa para confirmar que los productores de vino atípicos han comenzado a multiplicarse.
El tradicional Atlas Mundial del Vino, que solía incluir a aquellos países ubicados en las bandas entre las latitudes 30 y 50,ha quedado obsoleto de una vez y para siempre.
Hoy de la mano de la tecnología, y también del archiconocido "efecto invernadero", la plantación de viñedos en lugares hasta hace poco insospechados está a la orden del día.
No sólo desafiaron a la naturaleza jugadores provenientes de regiones frías como Inglaterra, Dinamarca, Polonia y la Patagonia argentina. Ahora la noticia la dieron las regiones más cálidas, cercanas al Ecuador.
Insólitos países como India, Tailandia, Indonesia, Brasil y Kenia ya sueñan con subirse a la ola de flamantes productores de vino y aspiran a dar batalla a competidores consagrados del Viejo y Nuevo Mundo.
Avances en la refrigeración, nuevas técnicas de irrigación y mejoras en el control de crecimiento de las cepas, son algunas de los avances que permiten elaborar vinos de bandera accesibles que casen con la gastronomía local.
Muchos de estos emprendimientos son aún experimentales. Y son las que dieron origen a una flamante categoría bautizada como "vinos de nuevas latitudes", rótulo acuñadopor el periodista vitivinícola Frank Norel, precisamente en Tailandia donde las viñas flotantes ya están dando que hablar.
El apoyo de algunos bodegueros europeos que aportan su milenario know-how hace pensar que la movida puede andar por buen camino. Y mientras algunos asesores internacionales hasta aspiran a producir los próximos Château Margaux del nuevo milenio en estos recónditos lugares, el objetivo generalizado es para ser bebidos en un par de años.
Pero entre las botellas ya lanzadas al mercado los resultados han sido más bien desparejos. Muy buena recepción tuvieron vinos como el atípico Pok Dum tailandés de Siam Winery o los exóticos Cabernet hindúes de Grover Vineyards, mientras que otras etiquetas simplemente probaron que exotismo y calidad no siempre van de la mano.
La última palabra la tendrásin duda el paso del tiempo.
fuente De Cultores Nº 13 luigi bosca
miércoles, 24 de septiembre de 2008
Calamares a la cazuela
Ingredientes:
1 kilo y medio de calamares.
1 cebolla grande.
1/2 taza de vino blanco.
300 cc. de aceite de oliva.
1 hoja de laurel.
1/2 taza de agua.
Procedimiento:
En una cazuela mediana pon los calamares.
Añade el agua, el vino y el aceite de oliva hasta que queden cubiertos los calamares en la cazuela.
Añade la cebolla cortada en pedacitos pequeños y la hoja de laurel.
Pon a fuego alto hasta que comience el primer hervor y luego a fuego lento hasta que se consuma el líquido y solamente se vea una salsa del aceite mezclado con la tinta del calamar.
Cocinar por unos 40 minutos y sirvir caliente.
Acompañar con el mismo vino
1 kilo y medio de calamares.
1 cebolla grande.
1/2 taza de vino blanco.
300 cc. de aceite de oliva.
1 hoja de laurel.
1/2 taza de agua.
Procedimiento:
En una cazuela mediana pon los calamares.
Añade el agua, el vino y el aceite de oliva hasta que queden cubiertos los calamares en la cazuela.
Añade la cebolla cortada en pedacitos pequeños y la hoja de laurel.
Pon a fuego alto hasta que comience el primer hervor y luego a fuego lento hasta que se consuma el líquido y solamente se vea una salsa del aceite mezclado con la tinta del calamar.
Cocinar por unos 40 minutos y sirvir caliente.
Acompañar con el mismo vino
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Recetas con vino
Rendimiento Físico
Los adultos mayores que beben cantidades moderadas de alcohol rendirían físicamente mejor que los que evitan la bebida por completo o abusan de ella, según un estudio que publica “Journal of the American Geriatrics Society”.
Los bebedores moderados tienden a ser más sanos en general que los no bebedores o los bebedores con problemas, señala el equipo dirigido por la Dra. Peggy M.Cawthon, del California Pacific Medical Center en San Francisco (Estados Unidos). Existe también evidencia de que beber con moderación reduciría la inflamación.
El equipo comparó las limitaciones funcionales, el rendimiento físico y los antecedentes de consumo de alcohol de 5.962 hombres mayores de 65 años, a los que clasificó en cinco categorías. Los que tomaban cinco o más copas la mayoría de los días fueron considerados con antecedentes de consumo excesivo sostenido, mientras que los que respondían positivamente a un cuestionario utilizado para diagnosticar el alcoholismo fueron clasificados como bebedores con problemas.
Los bebedores moderados fueron aquellos que consumían entre siete y 20 copas semanales, mientras que los bebedores intensivos fueron los que bebían 21 o más copas por semana. Los abstinentes formaron el último grupo.
Según los investigadores, los bebedores moderados rindieron entre un 3 y un 5% mejor en las pruebas de funcionamiento físico que los no bebedores, mientras que las calificaciones para los bebedores intensivos fueron casi las mismas que para los abstinentes. Estos últimos fueron los más propensos a informar limitaciones físicas para realizar las actividades diarias, como caminar, subir escaleras y realizar las tareas pesadas del hogar. Los consumidores de grandes cantidades de alcohol fueron algo más propensos que los abstinentes a sufrir esas limitaciones.
Los bebedores leves a moderados, es decir, los hombres que bebían entre 7 y 14 copas semanales, fueron los menos propensos a tener limitaciones funcionales y tuvieron un 38% menos de riesgo de sufrir esos problemas que los no bebedores.
Los investigadores consideran necesario realizar más estudios para determinar cómo el consumo de alcohol en el tiempo afecta la forma en que la funcionalidad cambia con la edad.
Journal of the American Geriatrics Society 2007;55:212-220
http://www.intramed.net/actualidad/not_1.asp?idNoticia=46394
FUENTE: Intramed.net
Los bebedores moderados tienden a ser más sanos en general que los no bebedores o los bebedores con problemas, señala el equipo dirigido por la Dra. Peggy M.Cawthon, del California Pacific Medical Center en San Francisco (Estados Unidos). Existe también evidencia de que beber con moderación reduciría la inflamación.
El equipo comparó las limitaciones funcionales, el rendimiento físico y los antecedentes de consumo de alcohol de 5.962 hombres mayores de 65 años, a los que clasificó en cinco categorías. Los que tomaban cinco o más copas la mayoría de los días fueron considerados con antecedentes de consumo excesivo sostenido, mientras que los que respondían positivamente a un cuestionario utilizado para diagnosticar el alcoholismo fueron clasificados como bebedores con problemas.
Los bebedores moderados fueron aquellos que consumían entre siete y 20 copas semanales, mientras que los bebedores intensivos fueron los que bebían 21 o más copas por semana. Los abstinentes formaron el último grupo.
Según los investigadores, los bebedores moderados rindieron entre un 3 y un 5% mejor en las pruebas de funcionamiento físico que los no bebedores, mientras que las calificaciones para los bebedores intensivos fueron casi las mismas que para los abstinentes. Estos últimos fueron los más propensos a informar limitaciones físicas para realizar las actividades diarias, como caminar, subir escaleras y realizar las tareas pesadas del hogar. Los consumidores de grandes cantidades de alcohol fueron algo más propensos que los abstinentes a sufrir esas limitaciones.
Los bebedores leves a moderados, es decir, los hombres que bebían entre 7 y 14 copas semanales, fueron los menos propensos a tener limitaciones funcionales y tuvieron un 38% menos de riesgo de sufrir esos problemas que los no bebedores.
Los investigadores consideran necesario realizar más estudios para determinar cómo el consumo de alcohol en el tiempo afecta la forma en que la funcionalidad cambia con la edad.
Journal of the American Geriatrics Society 2007;55:212-220
http://www.intramed.net/actualidad/not_1.asp?idNoticia=46394
FUENTE: Intramed.net
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Noticias Internacionales
lunes, 8 de septiembre de 2008
Fases principales de la degustación
Los rituales involucrados en la degustación nos van a permitir apreciar los aspectos visuales, olfativos y gustativos de un vino:
• La apreciación visual constituye el primer contacto con el vino, tiene en cuenta el color del producto y su limpidez. Esta fase no tiene valor absoluto, aunque generalmente, la fase visual dará poco margen a sorpresas futuras.
• El examen olfativo permite apreciar las cualidades y defectos del vino. Esta fase está muy relacionada con la siguiente, que es la gustativa, ya que ambas se conjugan y complementan. Gran parte de los aromas encontrarán su traducción en la boca.
• Finalmente el análisis gustativo trata de la percepción de los diferentes sabores e impresiones táctiles en boca. El equilibrio gustativo tiene aquí una gran importancia. La estructura del vino es estudiada. El aroma registrado por vía retronasal completa el conjunto de sensaciones gustativas. El análisis termina con el registro de la persistencia aromática y gustativa del vino, medida en segundos o, para los puristas, en caudalías. A menudo es proporcional a la calidad del vino.
Una vez efectuadas las tres fases, se podrá emitir un juicio en cuanto a la calidad del vino degustado. También complementarán la apreciación el post gusto y el análisis del “fondo de la copa” que podrían revelar a veces defectos desapercibidos hasta el momento o confirmar lo descripto en el análisis anterior.
• La apreciación visual constituye el primer contacto con el vino, tiene en cuenta el color del producto y su limpidez. Esta fase no tiene valor absoluto, aunque generalmente, la fase visual dará poco margen a sorpresas futuras.
• El examen olfativo permite apreciar las cualidades y defectos del vino. Esta fase está muy relacionada con la siguiente, que es la gustativa, ya que ambas se conjugan y complementan. Gran parte de los aromas encontrarán su traducción en la boca.
• Finalmente el análisis gustativo trata de la percepción de los diferentes sabores e impresiones táctiles en boca. El equilibrio gustativo tiene aquí una gran importancia. La estructura del vino es estudiada. El aroma registrado por vía retronasal completa el conjunto de sensaciones gustativas. El análisis termina con el registro de la persistencia aromática y gustativa del vino, medida en segundos o, para los puristas, en caudalías. A menudo es proporcional a la calidad del vino.
Una vez efectuadas las tres fases, se podrá emitir un juicio en cuanto a la calidad del vino degustado. También complementarán la apreciación el post gusto y el análisis del “fondo de la copa” que podrían revelar a veces defectos desapercibidos hasta el momento o confirmar lo descripto en el análisis anterior.
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